domingo, julio 26, 2009

Buen viaje Guillermo Hidalgo

Cuando murió Walter Cronkite y se levantaron un importante número de monumentos escritos en su honor, volví a sentir un poco de pudor, porque siempre he creído que los periodistas no merecemos homenajes. Lo malo y lo bueno quedará escrito, grabado y digitado: finalmente lo que hacemos es (se supone) porque nos gusta, no para que nos aplaudan ni nos rindan tributo. Sin embargo, la muerte de Guillermo Hidalgo me hizo cambiar de opinión.

Guillermo no encajaba con ninguna de las clasificaciones que tanto nos gustan a los periodistas. No era dogmático, no era académico, no era sútil, no era políticamente correcto, no pontificaba, no se medía y tampoco enseñaba desde un púlpito. Su creatividad era su fuente de vida y su poco gusto por las normas. Era su talento y su rebeldía. Y también era la expresión que permitían jugar como excelente cronista en la Qué Pasa de los 90 y el Reportaje de La Tercera, pero al mismo tiempo convertirse en Chupete Aldunate, dar consejos amorosos como el notable Titán Do Nacimentos y ser el cerebro de una revista como The Clinic.

Siempre lo admiré. Admiré su coherencia, su amor por las historias tristes (Borges era su preferido), su humor infinito, su capacidad de escuchar, su pasión por el periodismo y por ser un creador genial, pero amante del silencio. Guillermo, como decía Beckett, "dejó una mancha en el silencio" a pesar de él mismo. Su prestigio (palabra que probablemente hubiera odiado) se multiplicó a través de todos quienes lo admiramos. Así muchos supieron que fue el editor general de The Clinic, uno de los periodistas claves en la Qué Pasa de Cristián Bofill y el creador de esa joya que es Fibra.

Como todo tipo que limita con la genialidad, era muy imperfecto. Un personaje que Richard Yates hubiera amado. Y su recuerdo estará lleno de esas historias que hacen del "gordo" un personaje para admirar y otras que apenas bordeaban con la cordura. Pero incluso en esos momentos, cuando Guillermo buscaba la soledad, el silencio y su humor perdía la batalla frente a la nostalgia, siempre hubo gente que se saltó sus barreras mentales para darle una mano. Sus amigos, por supuesto. Muchos e incondicionales. Y también Cristián Bofill, probablemente quien más aprovechó el talento del gordo, a pesar de muchas cosas. Esas cosas que para el periodismo más docto son irrenunciables. Pero que al conocer a Guillermo, eran perfectamente lógicas.

Guillermo era un talentoso, un creador, un tipo que probablemente se decía periodista porque era lo que le hubiera gustado hacer por más tiempo y con más espacio. Y un gran motivador. Como profesor le puso el sello a todos sus alumnos, quienes hoy se movilizaron con tristeza por saber si su muerte era un hecho o no. E incluso abrieron un libro de condolencias en Paniko. Guillermo no necesitó decir que había escrito "Lagos: el hombre, el político", ni los obligaba a leer su blog (guillermohidalgo.blogspot.com), ni tampoco les decía que Fibra era un modelo que les cautivaba a todos los cronistas latinoamericanos. El gordo simplemente les abría la cabeza y los obligaba a hacer lo que a él le prohibían. Es muy extraño que a un tipo así no le llovieran las ofertas de las universidades, pero por suerte, muchos, pero muchos alumnos de la UDP se quedarán con el recuerdo de un periodista notable, talentoso y generoso. Y seguro que serán ellos los que harán perdurar la memoria de Guillermo. Y sólo con eso, seguiremos sintiéndonos orgullosos y honrados de haberlo conocido.

18 Comentarios:

Blogger Marisol dijo...

Precioso recuerdo, Andrés. Gracias por la precisión y la oportunidad.

11:41 p. m.  
Blogger Black dijo...

Una anecdota.

Llamé a Guillermo en una oportunidad antes del Plebiscito del 1989 porque había tenido una pelea con el chofer de la Micro en que iba y que le había tirado la maquina a unas personas que protestaban en la calle, gritando que había que atropellar a los "comunistas". Al llamarle la atención, me había golpeado en la cara.
El trabajaba en el diario LA EPOCA y lo llamé para que hiciera una nota del asunto.
Me escucho en silencio y me dijo que al día siguiente publicaría el episodio.
Finalmente hizo lo que dijo pero aportando su humor negro titulo la Nota de la siguiente manera:

JOVEN JUSTICIERO GOLPEADO EN LA REINA...

Hasta el día de hoy algunas personas me toman el pelo por este titular escrito por la Pluma corrosiva del Cabezón Hidalgo

12:09 a. m.  
Blogger Roberto Arancibia dijo...

Qué buen artículo. Lo que me impacta, y conste que jamás conocí a Guillermo Hidalgo, es haberme dado cuenta que tanta cosa buena que leí, y que recuerdo, son obra de él. Lo de Chupete, lo de Titán, todo lo de Fibra y tanta otra cosa.
Ahora leo y leo su blog y lamento no haberlo encontrado antes.
Gracias Andrés.

12:47 a. m.  
Blogger Nando dijo...

El incalculable valor de Guillermo Hidalgo como periodista fue esa forma extraña y a la vez cautivante de juntar palabras y con eso crear textos geniales. En todo sentido.
Una tremenda perdida.
Saludos!

2:06 a. m.  
Blogger Ricardo Leiva dijo...

gracias Andrecito por este texto y por avisarme de su partida. lo extrañé y me hará falta... me enseñó tantas cosas (sobre literatura, sobre la vida). supongo que eso es lo que define a un maestro.

6:51 a. m.  
Blogger LiRio dijo...

Para quienes simplemente fuimos su lector animo, muchas veces sin siquiera saber que el estaba detrás de algunos seudónimos, es una tremenda perdida, perdida que sentimos como propia, pues su creatividad entro a nuestras cabezas, de muchas formas.

Un abrazo a todos sus lectores, familiares y amigos.

9:06 a. m.  
Blogger Marcela dijo...

Me uno a la pena que queda en todos los lectores (siempre lo leí con la expectación de quien busca sorpresas en los medios, un bien cada vez más escaso) y en todos los periodistas que lo admiramos.

10:21 a. m.  
Blogger soraya dijo...

El cabezón Hidalgo era tan sensible como para ocultarlo. En nuestro último encuentro lo hinché mucho porque me parecía increíble que no tuviera un hijo, aunque una hija hubiera sido simplemente irresistible para él. Cabezón esto es muy duro y por más que escribamos, nadie, nadie te llamó en estos días.
besos por siempre.

11:07 a. m.  
Blogger María Soledad dijo...

Simplemente El Guatón no calzaba en este mundo. Tenía alma de niño, corazón de poeta y conducta de gozador. Se nos fue el último bohemio...
Gracias Andrés por describirlo con tanta perfección

11:11 a. m.  
Blogger pepavalenzuela dijo...

Hace una semana, nos encontramos buscando exámenes. Para variar, estaba rodeado de alumnos, urdiendo un plan: crear una nueva revista universitaria que descabancara a una que él consideraba que trataba a los jóvenes como ahuevonados, según sus propias palabras.
Dijo que estaba listo para empezar a trabajar, a hacer algo que lo moviera de verdad, que hiciéramos algo. Guillermo era de esos entusiastas que siempre creía que se podía volver a empezar. Un soñador auténtico, un hombre sin pelos en la lengua, un maestro de lujo, el más humilde de todos.
Después de haber sido mi jefe, mi primer jefe junto con Roberto Merino en Fibra, tuve la fortuna de convertirme en su amiga y de tenerlo cerca para compartir sueños y frustraciones del oficio.
Ahora, íbamsos a empezar de nuevo, a armar esos algos que le fascinaban. Y todavía no me convenzo que no esté.
Gracias Andrés por este recuerdo vívido de uno de los más genuinos seres humanos que hayamos tenido.

11:45 a. m.  
Anonymous Lore dijo...

Gracias Guillermo por las conversaciones en mi oficina, transgrediendo la norma de no fumar, por recordarnos que siempre es posible vivir en coherencia con lo que somos

11:54 a. m.  
Anonymous nadie dijo...

que tristeza la verdad, un tipo genial y muy de verdad, sin aditivos, tremendo

saludos y gracias x la nota

1:25 p. m.  
Anonymous Fena dijo...

Es dificil que dos personas de tan distintos pensamientos puedan reir y disfrutar como lo hicimos con Guillermo Hidalgo, sobre todo en una epoca en que pensar distinto no era aceptado, soy tu amigo de derecha, "facho y cuico" segun el Guille, como le deciamos en esa epoca. Diria que gracias a tu tremenda diversidad y apertura nos permitimos ser buenos amigos durante varios anos.
No te podre acompanar en tu partida, que lamentable, pero desde el pais del norte te recordare...

3:53 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Bernardita Valenzuela

Billy, es único.... buen viaje, amigo, te voy a extrañar.

10:30 p. m.  
Anonymous Andrea Lagos dijo...

Willy Guillermo: siempre andabas con la ropa chorreada o con un hoyo en la camisa, pero cuando a mí me pagaban cien lucas en el Clinic y de esa plata se me iban 80 en el arriendo del departamento, eras tú quien me invitaba a comer en restoranes caros. Willy, me enseñaste que un sombrero no es un sujeto en la oración (porque me ponía poética) y que se escribía como para la mamá de uno, para que todo el mundo entendiera.
Contigo, los primeros años del Clinic eran como una casita acogedora donde pasábamos todo el día riéndonos unos de otros o contándonos nuestras desgracias. Llegabas tú por las mañanas con una bolsa llena de frutas para todos, burlándote de cualquier cosa con esa risita sarcástica tan tuya. Había onda ahí, contigo. A media mañana te ibas a coquetear con la señora del Fuchs donde comprabas tu yogurt o la magdalena para seguir editando a punta de tentenpiés.
Todos los lunes eran tu primer día de dieta, una sola vez te resultó. En tu departamento del pequeño Vaticano nunca colgaste bien tu pushing ball (se descuajeringó del techo), pero jamás vi en desorden tu colección de obras completas de los clásicos de cuero de la editorial Aguilar que tenías de tesoro. Ahora que me muero de pena de que no me reiré más contigo, me dirás "come on" o "easy baby", como en las películas. Pero no es tan fácil Willy Guillermo, no es tan fácil dejar pasar esta mala broma que nos gastaste.
Estoy lejos de casa para ir a a dejarte una flor o ir a llorar en vano, pero todos los cabros irán a despedirte, a despedir una de las mejores épocas de nuestras vidas, contigo a la cabeza.
Gracias por todo Willy Guillermo, en silencio te cantaré la canción que te inventamos con la Claudia y que te causaba tanta gracia.
Guille, ven a penarnos, con la polera rota y el pantalón chorreado.

5:12 a. m.  
Blogger Pablo dijo...

Una pregunta, ¿Guillermo Hidfalgo era tb Lenin Peña, o ese es otro periodista?

1:09 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

“La cagó este cabro”

Tuviste un paso fugaz por el Sernac. El Director de entonces debió haber disfrutado tu ácido humor mucho más que yo. Cuando te conocí, te confieso que prejuicios innobles me nublaron rápidamente la cabeza “Cómo con esa pinta piensa acompañar al Dire en sus actividades”.
La camisa desabrochada, el pelo despeinado, ojeras oscuras que traslucían largas noches de agitación y jolgorio, y esos pantalones anchos y mofletudos que ya debían haber olvidado el paso caliente de alguna plancha. ¿Protector de imagen?
Hasta que te escuché: escueto y directo, no tenías necesidad de hablar tanto, llamabas la atención con esa inesperada mezcla de humor y amargura con la que acostumbrabas a confundir y a llegar justo donde los demás nos deteníamos. Poco a poco comencé a sorprenderme con tus punterías, no había rincón prohibido donde tú no llegaras. “La cagó este cabro” yo decía, y escuchaba que los otros también decían.
Pero mira como te fuiste a ir. Solo, como a ti te gustaba, tan rápido y desprevenido, en medio de un episodio fulminante, quizás como también habrías preferido. En fin Guillermo, tan corto como fue tu paso por el Sernac, fue tu vida y mi relación contigo. Y sin embargo, me dejas una tremenda sensación de suspenso en mis recuerdos. Como si recién me diera cuenta de que me quedé con las ganas de conocerte en ese espacio intimo que atisbé desde lejos. Pero que pena no haberte escuchado otro poquito más.

Elena Gaete

4:23 p. m.  
Blogger Aravena dijo...

Nunca crucé palabras con él. Tampoco fui su alumno. Y menos, compartí sala de redacción. Sin embargo lo vi muchas mañanas fumando cigarrillos entre clase y clase con la mirada pegada en el suelo, tramando -quizás- su nuevo antídoto contra el periodismo convencional.

Q.E.P.D

11:39 p. m.  

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