miércoles, julio 09, 2008

Sudamérica, sus desafíos y sus medios



Este jueves a las 11 horas la Escuela de Periodismo de la UDP y Chile 21 lanzarán el sitio Sudamérica XXI, un observatorio sobre la región que profundizará sobre los temas más relevantes del continente (política, economía, integración y desarrollo) desde la perspectiva de los medios, las universidades y los centros de estudios. Será una vitrina para entender el comportamiento de un continente que se debate sobre sus propias culpas, cargas históricas y diferentes maneras de alcanzar el desarrollo. Los medios, en ese sentido, siguen jugando un rol político clave, con una tenue (e interesada) independencia de los poderes políticos o sometidos a las presiones de las autoridades, pero siempre como referentes estratégicos para entender la región. La mejor experiencia en este sentido, pero desde el Norte es The Dialogue , pero faltaba la mirada desde Chile. El proyecto es fruto del trabajo de la periodista e investigadora UDP Nicole Etchegaray y del cientista político Sergio Molina. La inauguración del sitio estará encabezado por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza y por Patricio Navia.

Por Nicole Etchegaray y Sergio Molina
Las malas noticias sobre Latinoamérica abundan en los periódicos: la inflación se desboca; la crisis económica comienza a afectar nuestras almas (ya no sólo nuestras economías); la criminalidad aumenta y, magnificada a través de los noticiarios, fertiliza los índices de inseguridad ciudadana; el narcotráfico sigue vivito y coleando; la inmigración pone en jaque las frases integradoras de buena crianza, mientras el nacionalismo y el racismo son moneda corriente en nuestros vecindarios… y todo esto, mientras seguimos siendo uno de los lugares con peor distribución del ingreso en el mundo.

Pero no sólo existe ese vaso medio vacío. Aunque a veces cueste apreciarlo, estamos avanzando. Las tasas de crecimiento de la región en los últimos tres años no se veían hace al menos tres décadas. La inversión extranjera directa en 2007 alcanzó la cifra histórica de 106.000 millones de dólares en América Latina, un 46% más que el año anterior. En países como Chile, Perú y Brasil, los elevadísimos precios de los commodities han permitido una alegre expansión económica que, esta vez sí, ha sido palpable en la reducción de la pobreza. Y aún en el contexto de una crisis económica internacional, la CEPAL estima que en 2008 el crecimiento económico regional superará el 4%. Por subregiones, se proyecta para 2008 un crecimiento de 5,6 por ciento para América del Sur.

En el plano político, no hay duda alguna de que finalmente Sudamérica es una región plena y profundamente democrática. Y a pesar de los deseos de algunos políticos de eternizarse en sus cargos, todas las encuestas evidencian la convicción de los ciudadanos sobre cuál es el mejor sistema posible y la necesidad de la alternancia en el poder.

La agenda electoral desde finales de 2005 hasta la fecha ha sido la más intensa de la historia e involucró cambios profundos en el sistema, que evidencian una cultura política que evoluciona hacia la mayor inclusión y tolerancia. Hay que destacar en los últimos años la reelección de un dirigente sindical en Brasil, de un hombre que le está torciendo la mano a la guerrilla en Colombia, la legitimidad de un presidente indígena en Bolivia, la gesta casi épica de un cura en Paraguay, la convicción de un frente político en Uruguay y la emergencia de liderazgos femeninos en Chile y Argentina.

Como consecuencia de todo ello tenemos actualmente una región en crecimiento, mucho más democrática y algo más equitativa, sobre todo para minorías siempre subalternas y relegadas para el establishment político y económico: indígenas, negros, mujeres y jóvenes hoy participan y deciden un poquito más.

Ahora bien, el proceso de integración de Sudamérica se inició hace 50 años, un lapso similar al de la Unión Europea. Sin embargo, actualmente el 74% del comercio europeo se realiza entre sus países, mientras en América Latina apenas rasguñamos el 17%, como lo hizo notar recientemente el Canciller chileno Alejandro Foxley.

En la otra cara del mundo, la integración de Asia en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), junto al estrechamiento de los lazos entre China e India, nos dan otro ejemplo exitoso que estamos lejos de imitar. Y así, mientras en otros países se opta por la sinergia (por lo demás, naciones que por sí mismas superan toda la población y capacidad de crecimiento de Sudamérica), nosotros nos damos el lujo de mantener sociedades y economías fraccionadas, enfrascadas en ásperos conflictos diplomáticos (Morales vs. García; Uribe vs. Chávez y Correa, por nombrar sólo algunos), sin comprender que la única pelea en la que vale la pena meterse hasta ganarla es la del subdesarrollo social, político, educacional y, cómo no, económico.

Hace unas semanas quedó constituida la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), un nuevo organismo de integración política, social, cultural y económica. Y quizá sería adecuado abrigar algún optimismo. Pero hay demasiadas razones para ser suspicaces. ¿En qué quedan organismos subregionales como el MERCOSUR y la CAN ante este nuevo mecanismo de integración? ¿Será uno de carácter político y otros de carácter económico? Difícil decirlo por el momento.

Chile tiene la responsabilidad de presidir la UNASUR en su etapa fundacional, y ya adelantó los lineamientos que propondrá en esta etapa: énfasis en hechos concretos, dejando de lado la retórica (para no caer en los mismos errores del pasado), destacando tres elementos en la agenda: energía, infraestructura y protección social.

Pero antes de que eso ocurra, debemos ser autocríticos y asumir que muchas veces la integración no pasó para algunos países de meros hechos declarativos y que nunca asumieron este proceso de forma conciente con los riesgos y costos naturales que ello implica.

En ese sentido, de la capacidad de diálogo y consenso entre países y pueblos, pero también de la claridad que tengamos para diferenciar la integración plena de la mera integración económica o de la retórica política, dependerá este proceso en el cual todos hemos cifrado nuestras esperanzas.

2 Comentarios:

Anonymous María Ignacia dijo...

Me alegra mucho que la Escuela de Periodismo esté realizando este tipo de iniciativas en donde se traten temas tan importantes como el desarrollo de Sudamérica (y no tanto "Latinoamerica") Qué pena que esto no haya existido cuando yo estudiaba ahí.

Y lo encuentro aún más interesante porque en este momento me encuetro finalizando un Master en Estudios Internacionales en UK, en donde mi trabajo final es precisamente sobre la integración Sudamericana. Así que la información publicada en la página web me ha sido de gran utilidad.

Saludos.

4:12 p. m.  
Blogger andrés Azócar dijo...

María Ignacia
Creo que puedes colaborar con nosotros. Espero leas este post, pero sería muy bueno vincularnos. Es especial si eres ex UDP.
La persona a cargo es Nicole Etchegaray y su correo nicole.etchegaray@udp.cl
Mándamos tu email y conversemos.
Andrés

3:04 p. m.  

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