miércoles, septiembre 02, 2009

Bajo la Lupa: Por un debate público informado



Por Javier Ortega y Andrés Scherman


En agosto de 2006, en medio de la campaña de mitad del período presidencial de George W. Bush que acabaría con la supremacía republicana en el Congreso norteamericano, la prestigiosa revista Time elaboró una lista con 50 sitios de Internet imprescindibles. Entre los elegidos estaba factCheck.org, una página sin fines de lucro ni color partidista, ligada a la Universidad de Pennsylvania, especializada en desenmascarar los errores y tergiversaciones de los candidatos y líderes políticos.


Aunque el chequeo de datos o fact checking no es ninguna novedad en el periodismo estadounidense, el acierto de factCheck.org es que lo convirtió en una muy útil herramienta para los votantes, especialmente para aquéllos que se preguntaban si lo que decían los postulantes tenía asidero en la realidad. La fórmula era –y sigue siendo- tan simple como eficaz: seleccionar pasajes verificables de discursos, intervenciones de campaña o avisos político-publicitarios, y someterlos a un riguroso proceso de comprobación, para luego poner sus resultados a disposición de la gente.

Sin bien los medios son un poco más modestos, esa misma fórmula es la que inspiró a “Bajo la lupa”, un proyecto realizado en conjunto por la Escuela de Periodismo de la UDP y el portal web del diario La Tercera (www.latercera.com). La iniciativa partió en 2008, durante la última campaña municipal, y volvió a implementarse este año, para afrontar el segundo semestre –el decisivo- de la campaña presidencial y parlamentaria chilena.

En el caso de la Escuela de Periodismo de la UDP, el proyecto busca cumplir una doble función. Primero, contribuir al debate público, poniendo a disposición de la gente información de interés. Segundo, vincular tempranamente a nuestros estudiantes con el quehacer profesional, ya que un grupo de alumnos de la carrera son los encargados de realizar el chequeo de la información. Tres profesores, los periodistas Andrea Insunza, Javier Ortega (autores "Bachelet: la historia no oficial" y "Legionarios de Cristo en Chile) y Andrés Scherman (director de Tank Comunicaciones) cumplen la tarea de editores.

En esta segunda versión, el desafío de “Bajo la lupa” ha sido más complejo, ya que por razones obvias no es lo mismo chequear y desmentir a un candidato a alcalde, que hacerlo con Sebastián Piñera, Eduardo Frei Ruiz-Tagle o Marco Enríquez-Ominami. En ese sentido, hemos buscado extremar la rigurosidad del proceso, lo que nos ha permitido descubrir varios errores e imprecisiones en el discurso de los postulantes. Puede ser una cifra económica errónea, la cita de un supuesto proyecto de ley que nunca nadie presentó o un ranking internacional mal citado. Lo cierto es que todos los postulantes caen en imprecisiones, más a menudo de lo que se piensa.

No cualquier material sirve. Más que juicios valóricos, declaraciones de intenciones o enunciados políticos e ideológicos, hemos buscado concentrarnos en aquella información de campaña factible de ser chequeada con datos objetivos y públicos. Por esto último entendemos la información objetiva proveniente de cifras oficiales o estudios serios, realizados por entidades de prestigio. Y cuando no están los datos, buscamos apoyarnos en especialistas de reconocida seriedad, en lo posible no vinculados a los sectores políticos en brega. “El dato, hay que ir tras el dato”, es una de nuestras frases más repetidas. En una contienda presidencial donde la disputa ideológica ha dejado paso a argumentos a menudo técnicos, creemos que este concepto, el “dato”, puede marcar diferencias.


En esta tarea de chequeo, un gran aliado ha sido toda la información liberada por los organismos del Estado, gracias a la reciente entrada en vigencia de la Ley de Acceso a la Información Pública. Gracias a la “transparencia activa” que inauguró esa ley, hoy es posible chequear mucha de la información relevante con sólo ingresar a la web del organismo estatal respectivo. Y cuando se trata de información más específica, que la nueva ley no obliga a que esté disponible en los sitios de las instituciones públicas, los estudiantes han hecho uso del principio de “transparencia pasiva”, que obliga a los organismos a responder las demandas de información en un plazo máximo de 20 días.

En el marco de una de las campañas presidenciales más competitivas de las últimas décadas, en que reina una completa incertidumbre respecto a los resultados —tanto de primera como de segunda vuelta—, consideramos que la estricta revisión de la veracidad de los discursos y propuestas de los candidatos puede permitir elevar la calidad del debate público. En este sentido, otros objetivos de “Bajo la lupa” son que el monitoreo permanente de las declaraciones de los candidatos se transforme en un mecanismo de control de las frases desinformadas o populistas en que los abanderados caen —con bastante facilidad— a lo largo de la campaña, y por otra parte, entregar el máximo de información a los ciudadanos para la decisión que deberán tomar al final del proceso electoral.

6 Comentarios:

Blogger oesepulv dijo...

Adnrés:
Primero, felicitaciones por tu blog. Lo sigo por feeds y es un agrado leer tu reflexión constante sobre los medios, la insdustria y las nuevas tecnologías.
Una pregunta: me llamó la atención que en "Bajo la lupa" se mida solo a 5 candidatos. Entiendo que son los 5 que "puntean" las encuestas, pero no deja de llamarme la atención. Extraño a Navarro, principalmente (ni hablar de Pamela Jiles, la gran exlcuída por los medios), no por alguna onda especial con él, sino porque me llama la atención una exclusión que puede parecer arbitraria. Si no lo fuera, sería útil explicitar en alguna parte los motivos de la decisión.
Pese a esto, muy bueno el sitio.

12:15 a. m.  
Blogger andrés Azócar dijo...

Básicamente, la premisa es que para hacer un chequeo periódico y constante, acorde con un producto que al menos debe actualizarse dos veces a la semana, se requiere de candidatos que estén haciendo campaña. Y que en sus campañas no sólo se limiten dar a meras opiniones, valoraciones políticas o declaraciones de intenciones, ya que estos son muy difíciles de chequear en términos objetivos. Se requiere de candidatos que estén en campaña y que emitan periódicamente juicios basados en datos cuantificables, análisis empíricos y hechos. El caso de Pamela Jiles es un buen ejemplo. Hasta donde sabemos, ella no está haciendo campaña. Y si lo está haciendo, no se conocen muchas declaraciones suyas factibles de ser chequeadas con nuestro método. Incluso con candidatos como Eduardo Frei, Marco Enríquez-Ominami, Jorge Arrate y Sebastián Piñera, quienes sí están en campaña, hemos tenido el problema de que su material a menudo se repite, por lo que a menudo hay que “raspar la olla”. Por último, como lo decimos en nuestra columna, disponemos de medios limitados. Por un criterio de masividad y optimización de recursos, hemos optado por cubrir a los candidatos que marcan más en las encuestas. En todo caso, nos parece un buen punto explicitar esos criterios, en aras de la transparencia.

Javier Ortega

11:46 a. m.  
Blogger Osvaldo dijo...

Gracias Javier por la respuesta (y Andres por intermediar). Me quedo con el último argumento: pocos recursos, hay que optimizarlos, focalizarse en los que puntean las encuestas (aunque la diferencia entre Arrate, Navarro y Zaldivar es bastante sutil). +1 a la idea de transparentar los criterios en el sitio mismo.
Solo un comentarios (si se me permite dar la lata). ¿Cómo medimos si un candidato está o no haciendo campaña? ¿Solo por su aparición en los medios tradicionales? Entiendo que es la manera "lógica" de hacerlo. Pero no deja de parecerme curioso como criterio. Jiles está recorriendo el país, haciendo campaña, tiene sitio web y propuestas. Navarro también, creó un partido (que se inscribió en varias regiones) y dice que llega a diciembre. Pero pese a esto no aparecen o aparecen poco en los medios. Sabemos porque pasa, conocemos la intencionalidad política de nuestro duopolio mediático. Pese a esto, no deja de sorprenderme, escandalizarme. Quizás esperaba un poco más de un esfuerzo de monitoreo con algún caracter académico. Pero entiendo también que hay otros intereses en juego (igual "bajo..." se realiza bao el alero de copesa).
Disculpen lo latero, estaba un poco atragantado. Pese a todo, creo que "Bajo la Lupa" es un aporte y les deseo el mayor de los exitos.
Osvaldo Sepúlveda B.

1:21 p. m.  
Blogger Manuel J. Barros R. dijo...

Andrés:

Con respecto a tu "entrada" del 23 de agosto sobre la independencia de los periodistas y los medios. Después de ver Tolerancia Cero el domingo, creo que Halpern no estaba tan equivocado.

Los periodistas fueron demasiado benevolentes en su actitud y preguntas hacia el candidato de la alianza y, por lo demás, jefe suyo. Faltaron muchas preguntas!

2:04 p. m.  
Blogger Daniel Inostroza dijo...

Sobre "Bajo la Lupa": la idea es buena en apariencia, y en el papel como solemos decir; sin embargo, basta ver que un aspecto tan clave para este ejercicio como lo es la rigurosidad, decae y ha decaído en muchos análisis: hay comparaciones tan bobas, que tienen que ver con porcentajes mínimos, o con exactitud d lugares, que en la mente de cualquier persona pueden causar un olvido; y otras, en las que queda en evidencia el descriterio liso y llano de estos "analistas, como es el caso de la estudiante que "desenmascara" un error de Piñera cuando cita el porcentaje que obtuvo frente a Bachelet (según cifras y contexto, en segunda vuelta, en 2006) y nuestro prodigio periodístico, lo niega señalando los porcentajes de la primera vuelta, donde evidentemente obtiene menos votación individual pues la comparte con Joaquín Lavín... digo, quién comete el error: el candidato, o el analísta? Y por qué llamo la atención a este respecto: hay malos periodistas, y las universidades los sacan por oleadas... y su trabajo lo vemos a diario en el mundo de los medios, y esto es lo que hace estos deformen la realidad a su antojo, o a l antojo de algún gurú comunicacional que influya sobre ellos...

9:55 p. m.  
Blogger andrés Azócar dijo...

Daniel

Mezclas muchas cosas en lo que escribes. Una cosa es Bajo la Lupa, otra son las Escuelas de Periodismo y otra los gurúes, que eso ya depende del criterio de cada persona, por lo que no me influye.

Sobre Bajo la Lupa concordarás conmigo que es un instrumento que es mejor que exista a que no. Que es mejor que na Escuela de Periodismo cree este tipo de iniciativas a que no...que seguramente le falta madurez, cambiar énfasis o hacer seguimiento a algunos casos seguro...pero nada de lo que nombras es falta de rigurosidad...el defecto puede ser inflar hechos desmedidamente, de acuerdo...pero eso no es falta de rigurosidad, porque los hechos están. La UDP es la única Escuela que invierte en este tipo de iniciativas que, supongo que compartes, ayuda a formar mejores profesionales y, al mismo tiempo, pone en relevancia la importancia de los medios de información y del periodismo.

Sobre la formación de los periodistas, no me puedo hacer cargo de lo que hacen otras escuelas, sólo sé que la UDP está enfocada en mejorar estándares (estamos acreditados) y generar los espacios de innovación para que podamos entender lo que sucede con la carrera. Supongo que eso es lo que se espera de una carrera universitaria. Si googleas sabrás lo que estamos haciendo y de lo que nos sentimos muy orgullosos...Bajo la Lupa es una de nuestros caballos de batallas, siempre con la posibilidad de mejorar, obvio.

A

3:22 p. m.  

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