domingo, mayo 10, 2009

¿Salvar a los medios o salvar el periodismo?

Ya es un hecho que al final de la crisis (o en un poco de tiempo después) las organizaciones periodísticas habrán cambiado y las que sobrevivan serán muy diferentes: flexibles, pequeñas y (es de esperar) muy abiertas a la innovación. Lo que hoy vive el sector editorial pronto lo tendrá que enfrentar la TV. En este escenario, el rol del periodismo se potenciará. Como dice Clay Shriky en una de sus columnas más notables: "Que mueran los medios no quiere decir que muera el periodismo". Hoy todos los elementos de la profesión funcionan mejor que nunca: abundancia de contenidos, nuevos formatos publicitarios (más transparentes), audiencias colaborativas, mayor competencia, feedback, inteligencia colectiva, distribución eficiente y a bajo costo. Pronto veremos en Chile diarios de fines de semana, nuevos formatos de micropago, filiales especializadas y ejecutivos con reales conocimientos de cómo funciona el periodismo. "Esta es una época horrible para las empresas de noticias, pero una edad de oro para el periodismo", dijo Phillip Bennett, editor del Washington Post. El siguiente artículo de El País se adentra en estos cambios, de la mano de los verdaderos especialistas.

Por JOHN CARLIN
Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación". Así arranca la novela Historia de dos ciudades, de Charles Dickens, el periodista más famoso de todos los tiempos. La trama del libro, escrito en 1859, se desarrolla durante la Revolución Francesa. Dickens, que trabajó en media docena de periódicos, podría haber escrito las mismas palabras hoy sobre la revolución de Internet. La irrupción de la world wide web en el antiguo imperio del periodismo ha provocado incertidumbre y confusión, sin que nadie tenga muy claro si la toma de esta Bastilla debe de ser motivo de esperanza o de desesperación. El consenso sólo existe alrededor de una gran contradicción: que vivimos en el mejor de los tiempos para el periodismo, y también en el peor.

Nunca ha habido una mejor época para hacer periodismo escrito, y nunca ha habido una peor para ganarse la vida ejerciéndolo; hay más mercado que nunca, pero menos ingresos. La tendencia se ve con especial nitidez en Estados Unidos, tantas veces precursor de lo que nos espera en el resto del mundo occidental. El panorama es inquietante: la media diaria de ejemplares vendidos allí ha bajado de 62 millones a 49 millones desde que hace 15 años Internet empezó a volverse accesible a todos. Unos cien diarios se han visto obligados a dejar de imprimir en papel. En el mismo periodo, el número de lectores de periodismo digital en Estados Unidos ha ascendido de cero a 75 millones. La fuga de la publicidad, la sangre comercial del periodismo en papel, ha reducido las ganancias de manera drástica, lo que ha derivado en grandes cantidades de despidos (se maneja una cifra de 15.000 en Estados Unidos el año pasado) o, para los que han tenido más suerte, de prejubilaciones.

1 Comentarios:

Blogger Andres Jiron Santandreu dijo...

Los medios, a través de un modelo de negocio muy similar al retail, han distribuido contenidos a sus audiencias cautivas. El negocio era cómodo y rentable, al igual que para supermercados y cadenas de farmacias.
Internet promovió una importante hipersegmentación, empoderando a las audiencias y haciéndolas mucho más exigentes en la calidad de los contenidos.
Hoy día gracias a la red, el fanático (deportes, espectáculos, economía, política, etc.) prefiere acceder directamente a los enclaves temáticos, cuando quiere, sin necesidad de recurrir a mediadores o intermediarios.
Por otra parte, los medios no han asumido esta hipersegmentación, y siguen entregando los mismos contenidos generalistas de siempre, aburriendo y cansando a las audiencias.

3:58 p. m.  

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